Piedras contra la democracia.

El día de la sesión especial de la Cámara de Diputados que aprobó el proyecto de presupuesto hubo incidentes fuera y dentro del Congreso.
En verdad, ambos fueron coordinados y parte de un plan destinado a impedir que la Cámara pudiera sesionar normalmente. Se trató del mismo esquema que en diciembre intentó que el Congreso no pudiera sancionar una reforma previsional.
El modus operandi es el siguiente:
1. Se provocan disturbios en las inmediaciones del Congreso, con daños al patrimonio público y agresiones con piedras y otros elementos a las fuerzas de seguridad.
2. Las fuerzas de seguridad actúan para hacer cesar la violencia.
3. En la Cámara, legisladores kirchneristas y troskistas exigen la suspensión de la sesión porque “se está reprimiendo al pueblo”.
Pero vale recordar lo prescrito por el artículo 22 de la Constitución Nacional: “El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de este comete delito de sedición”. Es decir, el pueblo estaba adentro del Congreso, no afuera. El puñado de personas que se reunió en la Plaza del Congreso tiene el más amplio derecho de manifestarse, pero debe hacerlo en el marco de la ley y jamás puede admitirse que provoque daños a edificios o personas con el propósito de impedir que los representantes del pueblo puedan sesionar y sancionar leyes.
Esto último nada tiene que ver con la democracia. Es más bien su contracara. El supuesto “pueblo” en realidad estaba actuando abiertamente contra la democracia. Para colmo, hubo diputados que salieron del recinto para unirse a los revoltosos y ayudarlos a quitar las vallas que la policía había colocado en protección del Congreso y de los legisladores, así como del sistema democrático que ellos representan.
Quienes lo hicieron cometieron un delito y podían perfectamente ser contenidos por la fuerza pública y aun detenidos. La inmunidad de arresto no cubre los delitos cometidos in fraganti (artículo 69 de la Constitución Nacional). Es inmunidad, no impunidad.
Por cierto, tanto a ellos como a los que dentro del recinto promovieron desórdenes la Cámara les puede aplicar sanciones disciplinarias y hasta excluirlos de su seno por inhabilidad moral sobreviniente (artículo 66 de la Constitución Nacional).
Al obrar de esta forma, el kirchnerismo se ubica en los márgenes de la democracia. No se repuso todavía de las derrotas electorales de 2015 y 2017, y sigue creyendo que es la encarnación del pueblo.
En democracia, nadie lo es. Quienes gobiernan tienen tan solo un poder circunstancial otorgado por las urnas.
En este contexto es especialmente penosa la actuación del diputado Leopoldo Moreau. Fue un dirigente destacado de la Unión Cívica Radical que hace poco tiempo, a la senectud, “vio la luz” y descubrió que lo suyo era el kirchnerismo. Como todo converso, practica con entusiasmo la sobreactuación.
Curiosa parábola la de este pseudo-revolucionario tardío que durante la última dictadura militar ejerció el periodismo en un medio de propaganda de ese régimen.
Buenos Aires, miércoles 31 de octubre de 2018.-

Dr. Jorge R. Enríquez
Diputado Nacional
jrenriquez2000@gmail.com
twitter: @enriquezjorge

Publicado en INFOBAE (https://www.infobae.com/opinion/2018/10/31/piedras-contra-la-democracia/)

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Una grieta que no debe cerrarse: impunidad o igualdad ante la ley.

n fiscal, en el marco de una causa penal, solicitó que se dictara la prisión preventiva de Pablo Moyano. El juez, días después, la denegó. Entre ambos hechos el clan Moyano llamó a una suerte de rebelión civil. Se obtuvo la solidaridad de la CGT y se organizaba una gran manifestación para recibir al imputado en Ezeiza, cuando regresara de un viaje al exterior.
No sabemos si esa presión incidió en la decisión del juez, un dirigente peronista de Avellaneda hasta su designación en el cargo actual. Quizás aún sin ella hubiera adoptado el mismo criterio, por buenas o malas razones. Pero no puede descartarse el efecto que acciones de este tipo pueden generar en magistrados que no posean una rectitud y un temple incuestionables.
Nada diré sobre la causa judicial en sí misma. No puedo saber si existen elementos suficientes para dictar la medida que el fiscal pidió, pero en cualquier caso si las pruebas son endebles o las decisiones judiciales equivocadas, el ordenamiento procesal ofrece la posibilidad de promover su rectificación mediante recursos. Los recursos permiten la revisión por parte de instancias superiores. Sus herramientas son (o debieran ser) los argumentos jurídicos. Las manifestaciones callejeras, los cortes, los piquetes, los aprietes no deberían tener la menor incidencia en su resultado. Si la tienen, no solo se vulnera el debido proceso sino el principio de igualdad ante la ley. La enorme mayoría de los ciudadanos no goza de esos privilegios.
La sociedad está cansada de estos métodos patoteriles. Sobre todo cuando vienen acompañados de expresiones claramente antidemocráticas, como las que profirió el jefe del clan, Hugo Moyano, al sostener que hay que “erradicar” al Gobierno de Mauricio Macri. En democracia solo se “erradican” gobiernos a través del voto.
Moyano, como su aliada Cristina Kirchner, pretende socavar permanentemente la legitimidad de la presidencia de Macri. Esta lo hizo desde el primer momento. Su negativa a participar de la ceremonia de entrega de los símbolos presidenciales el 10 de diciembre de 2015 tuvo esa inequívoca finalidad. En el caso del camionero, fue virando hacia esa posición a medida que lo salpicaban numerosas causas judiciales.
La embestida contra Cambiemos parte del supuesto de que la Justicia es manejada desde la Casa de Gobierno. No deja de ser comprensible, porque es lo que ellos hacen cuando están en el poder. La idea de que Cambiemos respete la independencia judicial les resulta inconcebible, una broma para ingenuos. Y, sin embargo, así es. Los “operadores” de Macri son una fantasía útil para llenar columnas periodísticas.
Lo más importante que vino a construir Cambiemos, mucho más que una determinada orientación económica, es la república. Es necesario darle vida a la letra muerta del artículo primero de la Constitución Nacional. Para ello, es fundamental garantizar la independencia judicial, porque sin jueces independientes el gobierno de la ley es una quimera.
La ley, asimismo, deber ser aplicada a todos por igual. Los Moyano son ciudadanos como los demás, pese a que estén acostumbrados a los beneficios de un poder y una fortuna inaccesibles para cualquier trabajador. Ellos no son perseguidos. Pueden expresar con absoluta libertad sus ideas políticas y pueden, en el marco de la ley, ejercer sin trabas la representación gremial. Lo que no pueden es alzarse contra el Estado de derecho.
Buenos Aires, lunes 22 de octubre de 2018.-

Dr. Jorge R. Enríquez
Diputado Nacional
jrenriquez2000@gmail.com
twitter: @enriquezjorge

Publicado en INFOBAE (https://www.infobae.com/opinion/2018/10/22/una-grieta-que-no-debe-cerrarse-impunidad-o-igualdad-ante-la-ley/)

Scioli: del mutismo a las vaguedades.

Daniel Scioli salió de su prolongado mutismo mediante una nota publicada en Infobae que se titula “Hay otro camino: hacerlo mejor”. En esa pieza de neto cuño scioliano, es decir, de enunciación de vaguedades, nos describe lo que haría si gobernara. Mejor dicho, nos plantea un mundo feliz, sin siquiera dar una mísera pista de los medios que emplearía para lograr esa visión utópica.
A algún turista búlgaro que leyera esa nota sin conocer nada de la Argentina habría que aclararle que su autor fue un protagonista central de los gobiernos nacionales a partir de 2002, que fue secretario de Turismo durante la presidencia de Eduardo Duhalde, vicepresidente de la Nación de Néstor Kirchner y dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires desde 2007. Es una lástima que en ese prolongado lapso no haya podido poner en práctica las ideas, por llamarlas de alguna forma, que ahora postula con el candor de quien recién aterriza en nuestra política.
Habría que explicarle también a ese hipotético turista que durante esos años la Argentina fue beneficiada por un contexto internacional tan favorable como no había tenido desde principios del siglo XX y que el resultado fue un país descapitalizado, con pésimos transportes e infraestructura, con una peligrosa penetración del narcotráfico, con altos niveles de inseguridad, con cada vez peores índices educativos y, lo que es más doloroso e imperdonable, con una enorme pobreza.
¿Qué hizo Scioli en ese largo lapso? Reverenciar al matrimonio Kirchner y montar con recursos públicos un gigantesco operativo de propaganda personal, que le aseguró un llamativo blindaje mediático. Mientras tanto, la provincia de Buenos Aires no hacía más que profundizar su decadencia y marginalidad social.
Nadie duda de los problemas que hoy enfrentamos. Menos que nadie el Presidente de la Nación, que tiene el mayor coraje que se le puede pedir a un alto funcionario: hablar con la verdad, por cruda que sea.
Las turbulencias que estamos viviendo son el producto de la debilidad de nuestra economía, que no tiene la solidez para absorber menos traumáticamente los shocks externos. Pero esa debilidad no se debe a Mauricio Macri, sino a la irresponsabilidad de los gobiernos populistas que lo precedieron, en los que ocupaba un lugar central Daniel Scioli.
Por suerte, el mundo conoce las causas de nuestros problemas y está decidido a apoyar a un gobierno serio y responsable. El acuerdo con el FMI, que despeja las incertidumbres financieras, es el fruto de la nueva situación de la Argentina en el ámbito internacional.
La salida de la turbulencia no será inmediata ni dejará de tener costos, pero a partir del año próximo, sobre bases más sólidas, se iniciará un ciclo de crecimiento sustentable, fundado en las inversiones genuinas y no en alquimias populistas que son pan para hoy y hambre para mañana. Serán nuestro trabajo, nuestro esfuerzo y nuestra creatividad los pilares del desarrollo argentino con equidad social.
Más que lugares comunes y grandes finalidades con las que nadie puede estar en desacuerdo, Scioli debería explicarnos qué sabe de los bolsos que sus líderes usaban para saquear a la Argentina. ¿O tampoco de esto sabe nada? ¿Solo lo miraba con La Ñata contra el vidrio?
Los argentinos queremos que se nos hable con claridad. Por eso valoramos a un gobierno que plantea un rumbo cierto y que no nos esconde las cifras de la pobreza ni de la inflación. La sanata era muy divertida en Fidel Pintos; en quienes aspiran a ser presidentes es patética.
Martes 30 de septiembre de 2018.-

Dr. Jorge R. Enríquez
Diputado Nacional
jrenriquez2000@gmail.com
twitter: @enriquezjorge

Publicado en INFOBAE (https://www.infobae.com/opinion/2018/09/30/scioli-del-mutismo-a-las-vaguedades/)